-de la soledad -de la oquedad -del tedio de las procesiones
hasta llegar a la sensibilidad marchita que los años imponen
y sentir el fondo de las cosas
el arte cultural de un pueblo callado.
Pero que cada objeto apreciado por la edad tuviera la forma hueca de un ataúd
donde nuestras manos a tientas, creen revivir el alma de las cosasla madera húmeda, fría, despierta una sensación de entierro
y así con cada nueva cosa.
Se formaran panteones de nuestras manos asesinas.
la vida es una hora alta del día que acaba
y a cada instante el aire empuja la puerta
como queriendo encerrarnos
y al mismo tiempo
ese viento que se interna -nos recuerda-
la libertad de los cielos y los caminos nunca antes vistos
la claridad afuera en donde dicen se despeja la mente
la claridad afuera en donde dicen se despeja la mente
Pero se cierra la puerta por fin y entreabre la seguridad en nosotros mismos. ( en un día de tranquilidad) descanso de la conciencia, y de los otros.
aun quedó dentro
el mismo aire frió de la tarde gris
gris como la tierra erosionada por banquetas llenas de mierda
desgastada como el sentir mismo
de todos los días. Copias de las que se hace la vida
menos atrás un grupo se enamora de una Revista
de una portada, la misma
la misma idea,
no quieren nada realmente, no tiene un deseo verdadero,
solo idolatran la imagen y sus propias perversiones
misteriosamente no hay libertad en ese hermosos instante
y el otro instante en el que miramos todos distintas paginas
se fue congelando y reduciendo,
en un nombre
sin cuerpo,
y lo que digo ahora no le importará siquiera,
menos a mi.
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