jueves, 8 de mayo de 2014

Eva

En algunas visiones me encontré dentro de ti y vi  lagrisal tarde cúspide que te arrastraba al suicidio, el estrangulante ondeo de las lineas de alta tensión que el viento sucio azotaba en las alturas, incluso te vi ascender por el caracol oxidado, estruendo de una escalera de hierro que se quiebra sin retorno, hasta el cuarto viejo, donde la tarde cae con toda su fuerza, y las paredes humilladas por la blancura coagulada que cae como escarcha de esas nubes profusas, nublada intromisión de luz, por la hendidura, apenas recubre nuestros actos sin vida, exclama la conciencia,  mía, esta tarde, igual a la tuya, tendido sobre mis actos, miro mi cuerpo desnudo y atrofiado, miro la pared llena de rostros que sufren, han estado ahí desde que te vi, y me guían por los bordes de sus heridas, hacia ese rincón nuevamente vació, un abismo al que te orillé, no quiero dejarlo, ni mirar atrás, mi mente resuena, suena dentro del ropero un cuerpo que revuelve las ropas, un cuerpo que sale y su frialdad cava un camino hasta mi costado, me arranca los últimos podridos nervios que me quedan, escucho sus pasos fríos, su sombra niña sobre mi cuerpo, en cuanto me vuelva estaré contigo, si hoy mismo muero.

Si hoy decido vivir, si me arrepiento al borde del abismo y  encuentro mi propia imagen, la misma que a ti te arrastro de regreso al fondo, no seré yo mismo quien me salve.

perdóname por favor perdóname que ya no soporto este dolor,  y cuando esté de pie y lo olvide como si hubiese sido un capricho, aquí donde nada sabe, todo se descompone sin sentido, y no sentido, permanente de saber que esto no tiene ni cura ni solución, escribo y no vivo por que no siento nada realmente, el tiempo es mi prisión, una que aminora su espacio y quiebra los huesos y amputa el alma, no hay escape, no lo hay en la prisión de nuestros actos, no habrá perdón ni olvido, mientras no me olvide yo de pedir este mismo perdón, solo contradicción, donde la conciencia y la razón se desangran,  solo cuerpos que no vuelven del entierro.

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