miércoles, 28 de mayo de 2014

Los demonios del salar

Habrá que definir primero la noción de mal, de pureza, eso hubiese creído, pero en todo caso es inútil, trabajaremos entonces con una idea arbitraria, igualmente no intento justificar mis acciones o mejor dicho ya no intentare más justificarlas, puesto que casi siempre lo consigo.
Supuesto lo anterior, reconozco en este suburbio la existencia empírica de "demonios", personas que han vivido en los excesos, en el placer, y que han querido acabar con sus vidas en un solo golpe de vanidad, en una impulsiva entrega a la muerte, están sedientos de vida, son asquerosos y ruines, posen una miseria interna, ya no tienen ni emociones ni sueños, ¿y será que alguna vez los tuvieron?, son un cuerpo vació sin espíritu, solo carne que se pudre,  se alimentan del amor, de la sinceridad, de la inocencia, de lo imponderable, abren profundas heridas en las personas y las desgarran, como sorbiendo almas enteras, las mastican y vomitan, insaciables rondan indiferentes en busca de víctimas.

Los he visto anclados en el pasado, desde el inicio de mi existencia, los he visto dentro de mí, carcomer mi espíritu y respirar mis ilusiones como un incienso bendito,  he intentado describirlos y reconocerlos, es complicado decidir quienes son demonios y quienes no, las razones son múltiples y se entrelazan con problemas del conocimiento y otras generalidades que ya antes he estudiado.

Las consecuencias de nuestros actos, y todo el conjunto de eventos que de ellos se originen no están determinadas, al menos no a largo plazo, quizá exista una aproximación estadística, quiero centrarme en el sentido no determinista y azaroso del devenir de las acciones, será por esto quizá que  las morales solo jueguen con las consecuencias inmediatas para calificar algo de bueno o malo, las consecuencias a largo plazo pasarían a ser consecuencias  que se realizan de manera inconsciente.

He dicho antes que no intentaría justificar, mis actos, catalogándolos de buenos o correctos, pero ya no me interesa en realidad saber si lo que hago es bueno, más generalmente intento saber si lo que hago es bueno o malo, e independientemente de ello es decir su naturaleza yo continuaré, claro que sí uso alguna razón para justificar  mis actos, será una inmediata, casi impulsiva, aquella de la que sus consecuencias sean previsibles inmediatamente, aunque quizá oculte un mal más profundo y desentrañable solo por el tiempo y las nuevas visiones de la realidad y la moral, perceptible digamos solo por una mejor y más aproximada visión futurista de lo que es el bien y el mal, claro eso si suponemos que existe una tendencia de las morales por acercarse a la noción del verdadero bien y mal, aunque tal vez sea incorrecto mezclar bien y verdad, pero cualquiera que sea el caso, mis actos tendrán  cierto sentido o estarán calificados por mi mente de cierta manera, pero intentare omitir estas consideraciones subjetivas y las otra generales para  proceder de un modo distinto, que no busca justificarse en la verdad o generalidad, pero tampoco en la percepción individual, actuaré como una institución u organización intangible que castiga, y más que eso, o en otro sentido, redimensionare la frialdad de la institución, debo olvidarme de aquello que impulsa mis actos, en primer lugar, y así apartarme de la naturaleza que pueda arrastrarme a convertirme en un demonio de la mala sociedad, es decir intento acabar con ese mal porque lo reconozco en mi interior, como un deseo que debo reprimir, pero entonces yo no tendría la autoridad para sancionar, y resulta que en mi tiempo para resolver ese tipo de conflictos, se ha construido una divinidad pura, que puede juzgar y castigar, (un dios) pero dada su inalcanzable pureza es inexistente, y el orden buscado por su moral lo alcanza siempre en otro mundo, uno ideal, ya sea el cielo , con el karma.
A través de la represión de mis deseos puedo distinguirme de los demonios, pero mi condición humana, hace de la cacería de los demonios una actividad estéril, donde yo mismo he terminado por destruirme, es decir siempre se ha de fracasar pues eso que nos separa de la divinidad, nos hace a todos demonios, el hecho de ser hombres, en ese caso, aquellas partes de mi ser oscuro que no pueda reprimir, las liberaré pero serán saciadas con sangre impura de los mismos demonios, ante todo esto podemos percatarnos de que no hay bien que defender, sino el nuestro propio, no hay inocencia o pureza que respalde una defensa legitima, no hay bien que rescatar, no hay un bien general ni subjetivo, solo un bien contradictorio, puede ser visto como aquellos demonios que sienten culpa, y se detienen y no actúan y son devorados, ese impulso no natural, el mundo artificial de las ideas que pudiera ser lo que los guíe, será el bien un ideal, vacío, abstracto, sin contenido ni sentido.
Esta misma ausencia de pureza es lo que mantiene hambrientos a los demonios, que permanecen alimentándose entre ellos mismo, caníbales que detestan su propia podrida carne, están siempre anhelando, un rayo de pureza, un poco del frescor y brillo del bien, los demonios tienen pasiones más que ideales, las ideas la estructura lógica se les escapa de las manos, hacen sangrar a la razón, esos son los demonios totales, que no tuvieron la arbitraria presencia de las ideas puras, sino solo como anhelos, que dentro de ellos habitan con la forma de emociones o sensaciones impulsivas, la sustancia de los placeres y deseos que los guían.  
Por ello aunque en un principio he dicho que  no debieran tener ideales que los respalden, los tienen si, como ya lo he descrito antes.
Toda esta palabrería se convierte entonces  en un esfuerzo por diferenciarme de ellos, por existir, como ellos mismo anhelarían, y si lo logro finalmente podré ser otro, un demonio que no se alimente de la pureza, sino del espíritu vació de otros demonios, y los erradique, ser en función de estos demonios, solo para dejar de ser un demonio, si era sombra, ahora ser el cuerpo perseguido, busco eras nubladas sin sombras, que nieguen de donde provengo, o más bien cubiertas todas ellas de sombra, (acabar con la pureza) y volver a ser indistinguible, un mundo solo de bien o de mal, de nuevo imposible, con el lenguaje como arma, y cruz, contradicción, contradicción, separar desarraigar al otro y mil y un palabras que despedacen mi forma inicial que cambia al objeto descrito, y ya cubierto de interpretaciones, siendo en el fondo nota vacía, cubierta de abismos lingüísticos, proceder sin fundamento, como la humanidad toda  en la que me respaldo.

Aterrizo ahora en la particularidad de mi época y este presente de imágenes móviles, que asedian, que se pierden como sesgando el todo de nuestra consciencia, transcurriendo y cayendo quien sabe en qué abismos, presente guillotina, filosa geometría de espacio y tiempo que aprisiona en el porvenir mínimo, torrente sanguíneo hacia un rincón de la perspectiva que se cierra por el peso de la lejanía, muerte, aun cuando  apenas nos refugiamos en algunas estancias de lo que se llama memoria, y no son, no existen, existieron, somos ellas, nos determinan, de nuevo cayendo en lo insostenible, del presente, del instante carcomido, flotante en un largo y distante vació, infundamentado, como flotando en la negrura del universo, en un globo aerostático entre estrellas que nos desgarran, y de nuevo  campos invisibles, de preguntas sin respuestas, salivación de los astros estúpidos{ de nada de todo de algo y todo lo contrario}, solo de posibilidades de lenguaje, que solo intriga y de donde solo nacen sospechas de un mundo tangible y vivo, que no fuera solo palabras, sino cuerpos detrás de ellas, palabras que ocultan algo invisible para nosotros: otra palabra cada vez menos entendible, hasta que el diccionario nos regresa a la palabra contraria, a la misma palabra, y no hallamos cuerpo ni sustancia, ni finalmente  aceptamos esa naturaleza abstracta, vacía, del símbolo, ¡debe haber materia y espíritu!, contenido. Pues lo sospechamos a diario frente esos ojos que nos invitan a morir en el vértigo ácido del amor, rodeados de fuerzas fantasmas, damos vueltas en un cuarto que pierde la forma y gritamos, y vomitamos, caemos y nos arrastramos en el suelo frió, para recomenzar, estamos seguros que todo eso la emoción, el vértigo, no fue una ilusión de la caída ni de la rotación solitaria de los astros, si es, debe estar dentro, en nuestras inalcanzables entrañas, en nuestra fría conciencia. Mejor poner aquello cada vez más lejos, como un destino, como el sentido, como un dios que nos guié, si estamos perdidos.                         

En esta existencia todos estamos conectados, y somos independientes, estamos determinados por los otros, lo complicado es que aun así empíricamente esta descrita nuestra individualidad, y la diferencia  que nos distingue de los otros, hay distinción y siempre relación, indistinguible que mantiene la cohesión, la similitud, para no perdernos en soledad, y reconocernos a través del lenguaje, somos todos siempre distintos y tenemos siempre un punto en común, pero ni igualdad ni total diferencia, nunca lo conciso y extremo del lenguaje y sus palabras concretas, somos lo que el puede solo describir indirectamente, " ni uno ni otro" la aproximación de la palabra.    


Palabra clave pronunciada en todo esto



Aquellos, y debieran ser pocos los que me conocen, saben que usare, mi ojo derecho, para copiar las interpretaciones,  plagiar los símbolos, y aunque retumbe mi ataúd, destrozado, por mis detractores, el día de mi muerte, de la que no he de regresar y aunque ni en la tierra mis se ideas han de quedar. Fijas en quien sabe que otras mentes.


 Total y corrupta inmortalidad, nutrida de actos perecederos, copiar es ser aún más inexistente. E incluso ser totalmente distinto es dejar de existir para los demás.

sábado, 10 de mayo de 2014

Aragón

Cuando haga alusiones al desierto sera una etapa de mi vida, en la que me acerco a la realidad, por medio de la verdad. y cuando digo   verdad me refiero a la cara primera o fundamental de las cosas, y debiera ser desierta, pues es más fácil imaginar que fue primero la tierra yerma que la tierra viva y recubierta de vegetación, así el desierto es como una exploración hacia el interior, un lugar de revelaciones, el fondo ultimo de la soledad, caemos ahí no por desicion primeramente,  sino que  es un paraje  que nos asalta de pronto, y del que preferimos escapar, esas visiones son indeseables, secas, muestran la carencia de sentido en las cosas, por ello casi no hay vida en el desierto de la realidad.
Yo era aun joven cuando salí de las tinieblas, de la nube de humo, del encantamiento de los sentidos, al salir estaba frente a un cuerpo, el cuerpo del deseo,  fue EVA quien me dio la manzana y aunque el primer mordisco fue dulce, el segundo no me agrado, y todos los demás fueron los amargos tragos del erotismo, no hay paraíso, y si lo hubo digo que no, por que es irrecuperable, como si nunca hubiese existido, sino solo en un mundo interior, personal.

En esos días inmerso en el desierto me las arregle para acercarme a la sombra de un árbol mental, escuche las palabras muertas, de un hombre al que aspiraba en convertirme, pero sus ideas eran contrarias a las mías, no tarde entonces en aceptarlas, pero lo hice verdaderamente, al menos eso creo, y hora estoy totalmente convencido de ellas: los mexicanos, mentirosos, y cerrados, ocultan su verdadero ser. pude verlo mejor que nada en ese tiempos, cada palabra se me mostró  en actos, pero asimilar otras ideas, si las ideas son el motor que impulsa nuestros actos, es entonces perder los sueños que ellas impulsan, las nuevas ideas ya no sueñan como la idea primera que se siente única y verdadera, insustituible, el nuevo sueño tiene miedo de morir, y eso mismo es lo que lo mata.
Lo que impulsaba mis actos era el cambio, demostrar que no necesitaba del amor, ni de nada que el espíritu anhelase para lograr construir mi sueño, demostrar que aquellos que se encontrara de manera injusta y arbitraria en una situación, menos favorable, de eso mismo podrían obtener la fuerzas para vencer a quienes el amor y el ímpetu de alegría impulsaba con mayor facilidad, lo quería hacer por que, aunque yo no me encontraba en esas situaciones desahuciadas del todo, la culpa si me orillaba a ello.,.,

Primer día, en mi casa habría un sillón, cerca de una de las columnas, como el sillón del padre pero lo miro vació, mi padre no lo ocupa, mi madre ausente, de pronto entran en la escena y sienten y se acercan a mi con ese cariño, que ellos bien comprenden, pero que yo, recién llegado apenas, no percibo, para mi son desconocidos, a los que me cuesta trabajo acostumbrarme, mi padre instala un televisor enorme, donde miro los snorkels caricaturas viejas, la tele en el suelo de cemento, tiene unas pequeñas perillas y una tapa, me pregunta para que sirven, pasan días imperceptibles, que olvido no se por que razones, y estoy frente al ropero que tiene una pequeña puerta, donde se mete una llave dorada, mi madre me hablo ese día sobre la muerte, quizá yo tuve miedo de perderla, de que algún día me abandonar y le pregunte al respecto, llore bastante ese día. Mire a mi alrededor como queriendo escuchar el murmullo interior de los demas en sus mentes, me preguntaba si los demás también, tenían la duda que yo, si los demás también pensaban, y si lo hacían, ellos  también se preguntaban si los otros pensaban, si lo otros escuchaban su propia voz dentro, hablando consigo mismos, después solo lo supuse, pero pensaba siempre en ello, quiza esa incertidumbre es lo que hace que cada quien se sienta diferente o aparte,
No se cuando llegaron mis hermanas, el principio siempre ha de ser difuso, verlo claramente nos determinaría por completo, prefiero no ser y estar en busca de ello.
Que problema hay en ser ya totalmente, en saber lo que nos gusta, lo que queremos, mm ninguno si no solo el hecho de que inmediatamente perderíamos,  la noción de lo que somos, haciendo lo que no nos gusta, lo que no queremos, muriendo, quizá sufriendo, mejor el crimen, mejor la no vida.

 















        

jueves, 8 de mayo de 2014

Eva

En algunas visiones me encontré dentro de ti y vi  lagrisal tarde cúspide que te arrastraba al suicidio, el estrangulante ondeo de las lineas de alta tensión que el viento sucio azotaba en las alturas, incluso te vi ascender por el caracol oxidado, estruendo de una escalera de hierro que se quiebra sin retorno, hasta el cuarto viejo, donde la tarde cae con toda su fuerza, y las paredes humilladas por la blancura coagulada que cae como escarcha de esas nubes profusas, nublada intromisión de luz, por la hendidura, apenas recubre nuestros actos sin vida, exclama la conciencia,  mía, esta tarde, igual a la tuya, tendido sobre mis actos, miro mi cuerpo desnudo y atrofiado, miro la pared llena de rostros que sufren, han estado ahí desde que te vi, y me guían por los bordes de sus heridas, hacia ese rincón nuevamente vació, un abismo al que te orillé, no quiero dejarlo, ni mirar atrás, mi mente resuena, suena dentro del ropero un cuerpo que revuelve las ropas, un cuerpo que sale y su frialdad cava un camino hasta mi costado, me arranca los últimos podridos nervios que me quedan, escucho sus pasos fríos, su sombra niña sobre mi cuerpo, en cuanto me vuelva estaré contigo, si hoy mismo muero.

Si hoy decido vivir, si me arrepiento al borde del abismo y  encuentro mi propia imagen, la misma que a ti te arrastro de regreso al fondo, no seré yo mismo quien me salve.

perdóname por favor perdóname que ya no soporto este dolor,  y cuando esté de pie y lo olvide como si hubiese sido un capricho, aquí donde nada sabe, todo se descompone sin sentido, y no sentido, permanente de saber que esto no tiene ni cura ni solución, escribo y no vivo por que no siento nada realmente, el tiempo es mi prisión, una que aminora su espacio y quiebra los huesos y amputa el alma, no hay escape, no lo hay en la prisión de nuestros actos, no habrá perdón ni olvido, mientras no me olvide yo de pedir este mismo perdón, solo contradicción, donde la conciencia y la razón se desangran,  solo cuerpos que no vuelven del entierro.

Paráfrasis

Más triste, sí, más triste si es posible, mas no con la tristeza tierna que complace en el fondo ni con sentimiento egoísta alguno, no sumido en ensoñaciones solitarias, no, sino más bien con el ánimo deprimido de quien contempla la entrada victoriosa de los ejércitos enemigos y, no percibe su cuerpo más que como una presencia grávida, piedra irreparablemente desplomada. Bajo, más bajo de ánimo que otros años por esas mismas fechas de nefasto ambiente prenavideño. Asfalto mortecino, amortiguado por las poluciones desleídas, calles de tono sombrío, ese gris violáceo de la ciudad que, como el rojo de Londres, el negro de París o el dorado de Roma, caracteriza a Iztacalco, coloración de tumor o escoria.

lunes, 5 de mayo de 2014

Teoría

Todo en el mundo es lenguaje; las matemáticas, la poesía, pero no nos dejemos llevar por esto, el lenguaje escrito que ahora uso tiene la capacidad expresiva de decir lo contrario: no todo es lenguaje.
A lo largo de la historia del pensamiento, se han tenido que separar las cosas para su comprensión, y se puede pensar en algo externo al lenguaje; la realidad, hecha de objetos pertenecientes al mundo de las imágenes o la materia, casi como el reverso de las ideas y las palabras, el mundo palpable y medible que no depende del sujeto. Incluso suponiendo este mundo exterior al lenguaje, nuestro pensamiento, (y que se note que no le doy un lugar central), interpreta ese mundo real, pero no es el pensamiento, sino el reverso de lo real, lo que aspira a comunicarse con lo real.
Si existe una realidad separada del lenguaje, (que quiero creer no es así y demostrar que todo en inherente al lenguaje) entonces esa realidad sera descriptible y mejor dicho interpretada por el lenguaje, para que solo así podamos pensarla, es decir percatarnos de que existe, cuando digo percatarnos me refiero a una sensibilidad, a lo que el pensamiento a través del lenguaje puede alcanzar, y no pretendo limitar al pensamiento con el lenguaje, sino a demostrar que el pensamiento es lenguaje: las posibilidades expresivas del lenguaje.
Lo primordial en este desarrollo teórico es poder probar que todo aquello que el lenguaje describe tiene la misma estructura, y por lo tanto también se comporta como un lenguaje,todo lo que le lenguaje no alcance a expresar sera lo que no es lenguaje y tendrá una naturaleza distinta pero ese mundo es indecible para todo lenguaje, y en primera instancia no podríamos haber  pensado en el, ni referirnos ahora a el, ni siquiera indirectamente, puesto que lo haríamos parte de lo expresarle por el lenguaje, lo importante para resolver ese problema, es usar la expresividad indirecta, que sera una forma de asomarnos a los limites expresivos del lenguaje, y estará muy relacionada con la contradicción. 

Veré ahora  las limitantes de pensar la expresividad de un lenguaje sobre otro en un sentido cardinal, es decir mediante un morfismo que relacione a los objetos pertenecientes a los lenguajes, y también como he dicho supondré que dicha relación se da ya entre dos lenguajes, usare entonces la noción de metalenguaje, entonces estableceré un morfismo 

 


viernes, 2 de mayo de 2014

Exégesis

-La tierra devastada- 

Pero cuando regresamos, tarde, del jardín de los jacintos,
llevándome, tú, de la mano, tú con brazados de flores y el pelo húmedo,

no pude hablar, mis ojos se empañaron, no estaba
ni vivo ni muerto, y no sabía nada,
mirando el silencio dentro de mi corazón,

pensé que no debía verte más,


acércate a lo que soy
voy a enseñarte algo diferente
de tu sombra que marcha a largos pasos contigo en la mañana,
o de tu sombra, que va al ocaso para ir a tu encuentro;
Voy a enseñarte lo que es el miedo en un puñado de polvo.


estas palabras yermas, más tarde 

A la hora de color violeta
a esa hora  que nos conduce
para tomar el té de la tarde, recoge las sobras del desayuno, calienta
La estufa y prepara su comida a base de conservas.
Fuera de la ventana, puestas peligrosamente a secar, cuelgan
Sus prendas íntimas, manoseadas por los últimos rayos del sol.
Sobre el sofá 
 se amontonan
chambras y sostenes.

Vi la escena y predije lo demás.-

La hora es favorable, y tal como se figurara,
La cena ha terminado, ella está aburrida y cansada,
Él trata de envolverla con caricias
Que, si bien consentidas, no son deseadas,
Animoso y resuelto, él la asalta sin demora;
Sus manos acuciosas no encuentran resistencia alguna,
Su vanidad no necesita respuesta,
Y hasta recibe con agrado tal indiferencia.
Y yo, he permitido todo
Lo que ocurriera en este mismo sofá 
Yo, que estuve sentado bajo los muros del templo
Y anduve entre lo más bajo de los muertos

Y este  río suda 
Aceite y brea  

Yo deseara lo contrario 
contamine poemas con palabras llanas 

fuera de contexto... siempre 

la hora se arrepiente  

Estoy nervioso esta noche. 

Muy nervioso.       Quédate conmigo.
Háblame.        ¿Por qué nunca hablas?    Habla.
¿En qué piensas?        ¿Qué piensas?        ¿Qué?
         Nunca sé en qué piensas.        Piensas.

Creo que nos hallamos en la calle de las ratas
donde los muertos perdieron sus huesos.

La calle de esquina litosfera de muros 
 de baldosas 

«¿Qué ruido es ese?»
  El viento bajo la puerta. arrasa el espíritu 
«¿Qué ruido es ese ahora?           ¿Qué hace el viento afuera?»
  Nada, como siempre. Nada.
      «¿No
sabes nada? ¿No ves nada? ¿No
te acuerdas
de nada?»

Recuerdo
que esas perlas plásticas  fueron sus ojos.
«¿Estás viva o no? ¿No hay nada en tu cabeza?»
      Pero
O O O  ese aire shakespeaheriano: y el toque primaveral 

de tu cabello y tu mirada kantiana
es tan elegante
     tan inteligente.


«¿Qué haré ahora?            ¿Qué haré?
¿Salir tal como estoy y andar por la calle
                así sin peinar?                          ¿Qué haremos mañana?
                                                                                                       - {[¿Qué haremos siempre? )]} »


 Agua caliente a las diez, de flores que hirvieron bajo el sol,
menos que nada
una muchedumbre litúrgica, fluía sobre el puente ¡eran tantos!
Nunca hubiera yo creído que la muerte se llevara a tantos.
Exhalaban cortos y rápidos suspiros de procesión 
y cada hombre clavaba su mirada delante de sus pies


Pero siempre 
Al resplandor del fuego, bajo el cepillo, tus cabellos
se cruzaron en puntos ígneos,
brillaron en palabras y se aquietaron salvajemente.

La efervescente oleada rompió en las dos orillas y 
nuevamente una frontera nos separo.
Nada puedo asociar
con nada.
No dije nada, ¿Por qué habría de tomárselo a mal?

Ahora bien, de qué está hecho ese surgir de aves 
que hay entre la noche y el tiempo, como una barranca húmeda?

Ese sonido ya tan largo
que cae listando de piedras los caminos,
más bien, cuando sólo una hora
crece de improviso, extendiéndose sin tregua 
hasta ahogar los sentidos mudos
Anhelando tan viva vivamente
Anhelando muy vivamente
prosigue indetenible

-El galope muerto de las emociones-

Como cenizas, como mares poblándose,
en la sumergida lentitud, en lo informe,

idos de aquí sombras que engañan
 a mis sentidos muertos
teniendo ese sonido,
confuso,  haciéndose polvo
en el mismo molino de las formas, demasiado lejos,
trituradas o recordadas o no vistas,
pudren  el tiempo, infinitamente fugases.
Como cenizas, como mares poblándose
Aquello todo tan rápido, tan viviente.

tan levemente cierto, entrevista desnuda 
de las calles arremolinadas 
y las paredes derruidas, arrancadas, 
  Qué contenido, el de esta casa encantada,
me da muertes de azogue, y obtura
con plomo desde sus tomas
a la seca actualidad. Dame miedo, terror.

arrancar las sintácticas hojas 
del hielo permanente en la palabras 
como abejas muertas o números,
ay, lo que mi corazón pálido no puede abarcar,
en multitudes, en lágrimas saliendo apenas,
y esfuerzos humanos, tormentas,
acciones negras descubiertas de repente
desorden vasto,
oceánico, para mí que entro cantando
como una espada entre los indefensos.

A lo que surge vestido de cadenas y claveles,
Yo sueño, -sobrellevando mis vestigios morales-

Nada hay de precipitado, ni de alegre, ni de forma orgullosa,
Todo aparece haciéndose con evidente pobreza,
la luz de la tierra sale de sus párpados
no como la campanada, sino más bien como las lágrimas:
el tejido del día, su lienzo débil,
sirve para una venda de enfermos, sirve para hacer señas
en una despedida, detrás de la ausencia;
es el color que sólo quiere reemplazar,
cubrir, tragar, vencer, hacer distancias.

Estoy solo entre materias desvencijadas,
la lluvia cae sobre mí, y se me parece,
se me parece con su desvarío, solitaria en el mundo muerto












jueves, 1 de mayo de 2014

Último poema del alma árida

El día cero  estalla  con sus  horas huecas en chispas litúrgicas
-de la soledad -de la oquedad -del tedio de las procesiones   
hasta llegar a la sensibilidad marchita que los años imponen 
y sentir el fondo de las cosas
el arte cultural de un pueblo callado.

Pero  que cada objeto apreciado por la edad  tuviera la forma hueca de un ataúd
donde nuestras manos a tientas, creen revivir el alma de las cosas
la madera húmeda, fría, despierta una sensación de entierro
y así con cada nueva cosa. 
Se formaran panteones de nuestras manos asesinas.    

la  vida es una hora  alta del día que acaba 
y a cada instante el aire empuja la puerta
como queriendo encerrarnos 
y al mismo tiempo 
ese viento que se interna -nos recuerda-
la libertad de los cielos y los caminos nunca antes vistos
la claridad afuera en donde dicen se despeja la mente

Pero se cierra la puerta por fin y entreabre la seguridad en nosotros mismos.  ( en un día de  tranquilidad) descanso de la conciencia, y de los otros.   
aun quedó dentro 
el mismo aire frió de la tarde gris
gris  como la tierra erosionada por banquetas llenas de mierda  
desgastada como el sentir mismo 
de todos los  días.  Copias de las que se hace la vida 

menos atrás un grupo se enamora de una Revista 
de una portada, la misma  
la misma idea, 
no quieren nada realmente, no tiene un deseo verdadero, 
solo idolatran la imagen y sus propias perversiones  

misteriosamente no hay libertad en ese hermosos instante 

y el otro instante en el que miramos todos distintas paginas

se fue congelando y reduciendo,
en un nombre 
sin cuerpo,

y lo que digo ahora no le importará siquiera,

menos a mi.