miércoles, 12 de marzo de 2014

Diasporas

en la cumbres nublinosas donde mujen mis sueños desorbitados, enmohecido, una simple piedra
 un castillo en la urbe medieval
en la cascada de aguas negras -puntos- letras que no sirven
 la realidad es tan inesperada súbita.   fría. muerta. lo impensable que asalta al espíritu y lo desarraiga
he de volver al principio a la fuente irreal de los sueños
para rescatar mi cuerpo mutilado  

quisiera más bien destrozar el tiempo
destrozar el órgano fértil
la tilde sexual devorada
en tegumentarias horas de aromas
más rosas siamesas ungüentos
de lo que pudiera ser de lo que no pudiera estar
a veces sobre lo dicho sobre lo pensado
el mal natural de la añoranza
el mal normal de los deseos  (la caída en la palabras en la sonrisa externa)
nace demonio la conciencia
¿que la hará ablandando?
todas esas horas en el campo
todas las miradas de mujeres
formaron el odio hermoso- hacia-
todas las sospechas
de un conjunto ajeno de personas
que estaban secreteando
algo que todos saben excepto-( )

la duda de nuevo
que pensará el otro
y fuera quien tiene las mismas dudas
tan distintos resultaron su intereses
y aun eran los mimos que los míos

los mismos miedos y anhelos
    

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