la desarraigas del fondo perdida
tus solos ojos, cintas de tiempo
tu cuerpo, tu mirada,
la veo ahora, en un presente decadente.
veo tu imagen viva
ahora muerta
yo te maté
y lo olvido
apenas pienso en ti,
explota el llanto
el insoportable torrente, desemboca en la sien, que apenas soporta esta presión tan fuerte, que no sé si mis ideas, esqueleto de mis actos, han tenido tanto peso como para que en mi vida pueda soportar cargar esta pesadumbre.
No quisiera estar muerto cuando recorro las platicas, las miradas de polvo, conozco mentes vacías, nada me aguarda, sino tu nombre, nada cierto mientras no piense en ti.
en ti deje mi vida primera.
la vida inmarcesible, la de mi verdadero ser, en esos instantes sin poder verte, ni asirte por completo, el tiempo secó nuestros vínculos, el tiempo me arrebato, la percepción verdadera.
Y deberás saber que te amo,
Sé que te amo, pero soy indigno de ti, por que olvido mis emociones, apenas llegan a mi las ignoro, se disipan, no soy una persona real, no tengo cariño, ni amistad, todo se pierde rápidamente, soy un monstruo, que desecha el sentimiento, mi piel de indiferencia, mis decisiones, mi libertad, corta lo que me ata al mundo, corta los nervios, el dolor, corta mi estancia, mis palabras no sueñan, -nunca he escrito bien-,
ni escribir ya quiero, es un mundo muy falso este, el de la hoja en blanco, donde no debiera ir nada, pues solo la lleno de mentiras, de combinadas letras, que no representan nada en mi, ni en algo, apenas puedo ser yo, y ni afuera seré, siento lo que hice, pero me siento terrible, por que sé que lo olvidare, que la culpa escapa de mi, y yo no quiero ser olvidado, ni quiero olvidar.
Pero estos instantes saben a vida, cuando miro nuestras fotos, cuando mi memoria, me lleva a tu lado, es casi irreal y apenas sostengo el instante, pero es cierto, y nosotros bailamos en la tarde de Iztacalco, los dos reíamos y vivíamos, juntos, sin saber, lo que hacíamos, no había antes ni después, fue el presente cierto.
O fueran las ilusiones de hoy. Fuera el presente finalmente lo que le da sentido, el presente de otro tiempo.
Lo cierto es que no me importa perderme ya, solo quiero dejar de consumir tu vida, no quiero mirar siempre el cuerpo muerto de lo que asesine, a la niña que mira cuadernos y paginas llenas de aves, sin saber que encontraría en mi un cielo oscuro de astillas.
Lo cierto es que no me importa perderme ya, solo quiero dejar de consumir tu vida, no quiero mirar siempre el cuerpo muerto de lo que asesine, a la niña que mira cuadernos y paginas llenas de aves, sin saber que encontraría en mi un cielo oscuro de astillas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario