T-u mirada. Casi de paraje intrascendente
escribe sobre el muro que pierde su blancura, tus memorias deslumbrantes
y la tierra murmura con un lenguaje de sal. La tarde espesa por una luz blanca de nubes casi grises. que siguen y caen como polvo.
Es domingo y esta feria de claridad, se reducen, aplastados, por el espacio mismo, que se extiende en laminas y casa derruidas, miles de metros hasta los tiraderos pestilentes de vías hundidas, y caudales negros, los parajes al otro lado de la ciudad no convienen al azote fresco de los arboles, ni a la sombra interna del convento, aunque estoy seguro que toda esta maquinaria sangrienta, ha sido desenterrada de los basureros, y estos alimento podridos se cultivaron fuera. Qué nutre entonces al suburbio?, acaso descansa sobre el exterior infame. Y el kiosco testigo hipócrita del centeno, en el que descansan los cálidos vagabundos, sobre la bancas fúnebres. En donde espere media vida a que llegara la vida.
escribe sobre el muro que pierde su blancura, tus memorias deslumbrantes
y la tierra murmura con un lenguaje de sal. La tarde espesa por una luz blanca de nubes casi grises. que siguen y caen como polvo.
Es domingo y esta feria de claridad, se reducen, aplastados, por el espacio mismo, que se extiende en laminas y casa derruidas, miles de metros hasta los tiraderos pestilentes de vías hundidas, y caudales negros, los parajes al otro lado de la ciudad no convienen al azote fresco de los arboles, ni a la sombra interna del convento, aunque estoy seguro que toda esta maquinaria sangrienta, ha sido desenterrada de los basureros, y estos alimento podridos se cultivaron fuera. Qué nutre entonces al suburbio?, acaso descansa sobre el exterior infame. Y el kiosco testigo hipócrita del centeno, en el que descansan los cálidos vagabundos, sobre la bancas fúnebres. En donde espere media vida a que llegara la vida.
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