lunes, 14 de abril de 2014

Tarde de Ramos

Lonas térreas de este mercado que espira vapores, donde cae un  cielo  nublado y polvoriento, casi como escarcha atmosférica, un complemento de incienso estructura una procesión, al cruzar el marco negro de hierro, el atrio se abisma cien años al interior: nosotros miramos la escena cíclica, pero solo un instante de otros previstos por miradas mas inocentes y en verdad la esperanza y las risas de esos tiempos, que van y vienen, no tuvieron el mismo tono,que ha sido torcido tras años de costumbre, nuestras risas ahora tendrán también algo de inexistente y de acumulado.
T-u  mirada. Casi de paraje intrascendente
escribe sobre el muro que pierde su blancura, tus memorias deslumbrantes
y la tierra murmura con un lenguaje de sal. La tarde  espesa por una luz blanca de nubes casi grises. que siguen y caen como polvo.

Es domingo y esta feria de claridad,  se reducen, aplastados, por el espacio mismo, que se extiende en laminas y casa derruidas, miles de metros hasta los tiraderos pestilentes de vías hundidas, y caudales negros, los parajes al otro lado de la ciudad no convienen al azote fresco de los arboles, ni a la sombra interna del convento, aunque estoy seguro que toda esta maquinaria sangrienta, ha sido desenterrada de los basureros, y estos alimento podridos se cultivaron fuera. Qué nutre entonces al suburbio?, acaso descansa sobre el exterior infame. Y el kiosco testigo hipócrita del centeno, en el que descansan los cálidos vagabundos, sobre la bancas fúnebres. En donde espere media vida a que llegara la vida.      

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