jueves, 23 de enero de 2014

Iztacalquenses eminentes

El problema es que ellos actúan como héroes que darán su vida por lo que consideran correcto,  su antítesis los hombres sin sueños que actúan por el desprecio a  los otros, nunca asestaran un ataque suicida, este conjunto de antihéroes, son ellos mismos, son solo la definiciones las que le otorgan el poder a los hombres clasificados como buenos, y asi mismo a sus actos. siempre ha de vencer aquel que en el fondo impulsado por aparentes buenos actos tenga como propósito de marioneta, sumir al universo en una nube fría de caos, de energía muerta.

Cuando salí de los ensombrecidos cuencos y lodazales de aragon, Algo cambio en mi, perdí la noción de patriotismo, jamas daría nada por esas sucias ratas mexicanas, de cierta forma me sentí traicionado, no por ellos, por mi mismo, perdí el centro que me arraiga a mi cultura, pero no podría perdonar los actos egoístas de mis compatriotas, mi exilio fue hacia el silencio, si apenas se me ocurría hablar de mis ideas, era visto como, lo que ellos siempre etiquetaran como malinchista, pero yo no era adepto a ninguna otra nación, aunque en algún momento de mi infancia, pensé en mi instituto como una mundo libre, donde solo se defendía el conocimiento y la razón, el arte y demás, pero no tarde en encontrar las falsas bases de esto, el instituto  su conocimiento y desarrollo  era algo que finalmente solo le interesaba a una minoría, sí en mexico casi nadie velaba por el conocimiento sus instituciones educativas no serian la excepción.
Quise olvidarme del tema y seguir con un ideal que negara la realidad, pelear por la idea que yo tenia del bien y de lo que era aquello por lo que luchaba, creer que no defendía horrible monstruos, atascados de placer y excesos, sino personas inocentes y con intenciones justas, que aun podían ser algo mas, y no estas figuras constantes, que dibujan los actos del superficialidad y egoísmo adolescente, pero en aragon todo termino, bandadas de porquería social colmaban los salones y los pasillos, cucarachas del conocimiento, no se si se debía a los pobres requisitos casi insalubres  que la institución demandaba para aceptar a sus alumnos, pero tampoco quería culpar  a los bares de mala muerte que rodeaban al complejo, ni al sol ni a las podridas calles de nezahualcoyotl, eran ellos, eran sus deseos interiores , lo que los deformaban.
Abandone el árido deceso de mis sueños, la comunidad artificial académica por la que intente sacrificarme, se extingo bajo el aroma de aguas negras, en los campos de aragon, aunque después de los años, podría aseverar que jamas cambie de sueños, siempre fui el mismo,oculto tal vez por un baco ruido, en la escasa esquina de clavos y unicel envuelto en papel navidad, la intrínseca incoherencia de mi co-suburbio.
tras alejarme de los caminos férreos y arenosos. Al frente mi sueño la ciudad perfecta, donde se suponía, el compromiso con el conocimiento seria verdadero, donde me entregaría totalmente para luchar en contra de la maldición de mi pueblo, enterrado por la espesa nube occidental, hace miles de años, dicen que ningún mexicano ha podido trascender sobre el desarrollo del pensamiento científico, hasta llegar a la altura occidental, mi intención raquítica y sobre explotada, recurrir a las figuras, a los personajes para impulsar la posibilidad, no hay sistema privilegiado, y la ciencia seria practicante la aplicación de un objeto  puro que no depende de clases ni culturas, pero ignorar el desarrollo histórico, de la ciencia en el mundo, debiera tener un precio, que solo el tiempo futuro podría cobrar con aspereza,
{ cuando, en los últimos días con dificultad me arrastra a las cátedras desgastada, en los solitarios encuentros con el provenir, con las palabras de hombres que admirare y que estarán lejos, y aún más con la tediosa e insoportable sensación que transmite un rostro cansado, que al final de las dos horas de clase se aprisione en el metro, y se pierda adentrándose en otros polvoriento y grasoso suburbios}
Quize alejarme de mi condición de edad, negar la juventud y atarme a los leyes ascéticas, donde por medio  de la negación de los placeres, se formara un odio infecto que impulsara, mis actos y los enfocara, el arrepentimiento era el combustible del nuevo pensamiento, el no seria impulsado por la pasión sino por la obligación, así me hice de mis primero conocimientos, de habilidades que considere imposibles en mi, pero rápidamente, acerté con el marco de  mis limites no había desprecio suficiente, y recuerdo la clara tarde que fue aglutinando en una turbia noche.

El Pato y el conejo
Elegí  como presagio acudir con un leve maquillaje al encuentro, la vi en la estación, era baja de estatura, camino hacia mi de una extraña manera, como en el futuro supe caminaban las mujeres japonesas, llevaba unos holgados pantalones de mezclilla, y una peineta, sonrió nerviosa, y yo en el instante mismo en que la vi deje de estarlo, solo hablé para impresionar, como practicando para las futuras, ( las que quizá jamas llegarían) fui seguro de mi, por que estaba ante alguien que para nada me interesaba, nos sentamos a platicar en una olvidada banca en un mínimo parque, yo hablé de la nubes, y mis frases hechas, conté un poco sobre mi teoría de la singularidad, sobre la poesía, el arte, no tenia intenciones hasta que vi sus profundos ojos de un café claro, mi cuerpo se corrompía, como la tarde enrojece endemoniada, ella no era tan común, aunque al principio no pude notar el fondo que apenas se asomo, de sus pesadillas, era joven o apenas dejaba de serlo, platicamos, hasta  que la tarde terminó, y recuerdo el hueco que dejaron los arboles, para poder ver la última parte del cielo, ese día elegí cada memoria, sin sospechar el por que se me permito hacerlo, ella me abrazo, sentí que ella temblaba de miedo, de nervios, me miro y nos besamos larga fijamente, mis actos traicionaban mi ideas, mis deseos, la moral, la amistad, todo lo que construí hasta entonces, y que ya se había debilitado cuando me sumergí en ese laberinto de la soledad, este solo fue el comienzo, el vértice que desato un torrente.
Los días posteriores intente alejarme, fui cortante, desprecie, humille, deje, pero nada detuvo la inminencia de mi caída, termine por entregarme yo solo, por la sed de diferencia, de novedad, {de cambio en el tedioso acto de mirar siempre las misma calles, todos los años, en que mi padre nos despertaba, e impulsaba con dureza hacia la frialdad de la madrugada, clara en primaria oscura en secundaria, y pasos más adelante a la preparatoria, todo en el mismo suburbio, pero nunca escarbe en el desgastado tegumentario de las capas  sociales  , ni arranque vínculos, ni los forme, ni los invente, sino solo con las ideas transparentes, insípidas, con los engaños, "lo que no fue".Esa era la fuerza ingenua del espíritu adolescente, la facilidad de abandono de los otros de nosotros mismo, con que nos arrastramos hacia las falsa noches preocupadas, y pensamos solo en ser pensados, no hay existencia, sino dirigida hacia los otros, hacia las miradas que nos enamoran y que buscaremos siempre, para evitar morir sin ser vistos.}
nada podía ser mas oscuro que enfrentarme a la cara del amor, no el común, sino prescindir del sentimiento amoroso y aun así simular todos sus efectos ante un ser que es casi despreciable, tan terrible fue ese acto que no pude fingirlo ni un solo día, al menos mi cuerpo no lo soporto y lo alejo todo, dormimos y en la ausencia de nuestro cuerpo de imagen platicamos largas horas, donde quizá esa voz me arranco la mascara, o mi sentido de moral, fue entonces que lo dije todo, no hay amor, no hay pasión al menos, pero estoy dispuesto a no experimentar la delicadas y dulces mieses del placer electivo, y permanecer a tu lado, aun así podemos partir de un cariño motivado por nuestra afinidad, de pensamiento, y por la sinceridad.. apenas descubierta.
ella quizá olvido estas palabras o su sentido, vivimos inviernos, calles nocturnas, paraderos, angustias verdaderas, y verdaderas emociones que han salido desde el interior, y se habrán perdido, por su naturaleza de instante, y si han de volver, no lo hicieron en esta vida, ni tu sonrisa primera, ni tus sueños e ilusiones de una noche azul de bodas, y lamparas, en una estancia, o entre pasillos, donde te llevé de la mano, injusto, separándote de mi. Nuestros gustos, el centro de miradas, las caricias, de nuevo el escuchar tus ideas, tus silencios llamativos, las discusiones estelares, jamas reconocí el amor, el enamoramiento, se nos fue la vida, y despertamos a la distancia, en las dolorosas isla, que van quedando...
de nuevo regreso al presente, donde me percibo, en el autoengaño, al final fui yo quien se entrego por completo. lo que era, lo que seré, no quedo nada de mi, me abrí ante ti como ni siquiera yo mismo en los pasadizos de mi conciencia, y mi ser si es que en eso creo, se perdió en tus ojos y tus palabras, en tus actos,  que tanto creí verdaderos, ahí lo deposite, y en el momento en que dejaste de ser, se licuo todo aquello que deje de mi en ti y se perdió junto con la idea de aquello de lo que me convenciste.
Solo me queda un imagen nostálgica la tuya y la mía donde estamos de pie tomados de la mano y miramos hacia el frente, es nuestra vida, y me detiene cuando irrumpe el llanto dentro.
 



El colegio de los escudos de guerra

Hoy me parece un edificio reducido, miro con cuidado el techo mientras el pasillo cruza la entrada a unos baños, los lavabos en miniatura, quienes son esas personas pequeñas, me gustaría decir que he olvidado que fui niño y que en Iztacalco nadie los piensa, pero en verdad son tan ignorados, el edificio que visito en mis memorias, es la primaria Tonalamatl, esta en una calle con mala fama, es solitaria como otras, casi todas son calles oblongas pero en ésta su centro es invisible, ahí estudian los menores, entre el trafico de drogas, y el paria local, dicen que  alguna vez estudio ingeniería pero se volcó a la locura cuando sus padres murieron, ahora vive en la calle "ratera" como escuche que la llamaban, casi a la esquina detrás del deportivo, entre colchones y muebles rotos, lanza incoherencias al aire y lucha contra personajes múltiples en mitad de la calle, los ofende los persigue, todos se asustan pero disimulan, su miedo los haría ver ridículos, aun así casi siempre es inofensivo, por la tarde cuando los niños salen del colegio, algunos maliciosos le arrojan piedras, es la emoción de ser perseguidos por un casi un monstruo.            

Mas visiones del suburbio.
Van con gorras y sudadera y de grotescos pantalones de la más gruesa mezclilla, son jornaleros sin tierra abordan el tren en la estación de Iztacalco, jamás sé a donde van pero están por doquier, en las construcciones, en los campos, regresan y ahúman el metro con sus asquerosos cuerpos hirvientes en sudor,  apenas se abran las puertas se puede respirar el viscoso hedor de las coladeras, pero es otro respiro, al menos, hasta el polvoriento y cochambroso destino, la estación de Iztacalco, las columnas de sus puentes se han llenado de una aceitosa mugre , apenas se puede sentar cerca de esos conglomerados, entre carteles con desagradables colores y tonos, evito leer, el anuncio de las próximas cumbias y las luchas, abordo el  convoy de micros, y llego hasta el torrente de personas que salen y entran al waltmart, dentro parece tranquilo, agradable, suenan clavículas de luces, el timbre del códigos de barras, registra miles de pesos en malabares de objetos, que formaran las llantas grasientas, de las callejeras ombligueras, no son agradables, la difíciles musas, que inspiran corrupción, y teorías huecas, amores por los que nadie da la vida, los pensadores mejor son hojalateros, cubiertos de aceite, su obra un carro derruido, que pasa décadas en al mismo sitio, es una imagen clásica de fondo, un estampilla, de la casa de la sal. 

Reunidos desde el medio día hablan, escupen, gastan vasos desechables, miran pasar, dicen, platican, la noche llega aun siguen, jamas se van, se meten al carro, venden drogas no sintéticas, y regresan al día, para continuar, odio su presencia, su constancia, en mi calle, creo que no he visto otra calle tan colectiva.
Los miro y jamas le dirijo la palabra, le arrojo piedras y al rato regresan, entre esta bola de señores aparecen los mismo, uno que otro nuevo se une a la banda, nunca dura, son sabios de la cerveza, toman a diario, y finjen reparar autos, pintan el vació, y su nube toxica les exprime las poca coherencia, se desprenden de sus camisas, el calor debe ser insoportable, 
mis recuerdos se ilumina cada vez mas, las banquetas resplandecen, con este maldito sol de la infancia, la hora de la salida del colegio, el mismo camino de seis años, cada día, las rejas altas del colegio la casa con la puerta siempre abierta, la vecindad profunda, la farmacia de refrescos, la tintorería, la ferretería del anciano, la verduleria y polleria con el logo de una fruta, quizá los gajos de una naranja, o de tv azteca, la escalera mi favorita, la vi siemrpe a traves de las rejas, sus peldaños su color entre la sombra fresca y mohosa, le crece musgo, al pie de sus rijoso cuerpo, da hacia el techo hacia el fondo, mas adelante la torre de radio, blanca y roja, el acuario de dulces y juguetes, la taqueria movil frente a la casa de una cuadra, donde vive el niño cerdo, la papelería de quetzales y al final la fabrica con techo de lamina, la fabrica de regaderas, tan lúgubre dentro  y su fachada desinteresante, sus sonidos maquinales y su apestoso olor a pieles grasosas, mi casa de un amplio zaguán, dentro la pileta y la tina con agua cubierta de hojas, y polvo, la higuera de un cuerpo de arena y tres brazos jóvenes, tres niños, juegan arrancan sus hijos, cortan sus hojas de leche, ella esta sitiada por una hilera de tabiques, siempre fue un carretera infantil. al fondo otra escalera superpuesta y oxidada re recarga a un costado del muro, los ventanales de mi casa son casi toda un pared, hay dos entradas en as esquinas, y una marquesina inacabada, donde sobresalen las varillas algunas dobladas apuntan al cielo, un día arrojaron un gato en una bolsa, su nombre seria mandarino, por su color frutal, jugo con niños arañados, una mañana se lo llevaron al campo falso donde nos contaban cazaba enormes ratas de cultivos.

Siempre vi todo desde a tras desde el punto final, mi estatura me alejo del frente, me oculte desde entonces en las ventanas de mi casa que da a un patio solitario rodeado por bardas de tabique pesado, no pensé nada no reflexione, durante años, hasta que los otros... o hasta que yo.. no importa
cuantos accidentes hayan pasado en el patio ninguno fue fatal, ni tan serio, era mas el miedo al castigo y al dolor del golpe.                                    

Nieve en el fondo

regresaba de dar clases en el modulo, y en el camino han caído los duras piedras heladas, el tono blanco de las calles, resalto ya terminada la lluvia, justo cuando ella y yo llegamos al puente de iztacalco, al bajar nuestro pies se hundieron en el suave hielo fragmentado, era un áspera nieve, nadie estaba preparado, ella llevaba tacones altos, y sufrió el camino invernal, entre los suspiros de humo, todo el camino cubierto., mas tarde la nieve se torno lodo ,..,
la razón del preguntarnos el si estamos aquí si es verdad que estamos aquí, tiene un sentido es lógico pero lo moral, la existencia a través del remordimiento el otro siente como nosotros sufre igual, el remordimiento es la conciencia agravada con dientes para morder, arrepentimiento, conciencia del otro, obligada por  aquello que esta dentro de nosotros y no es nosotros; la culpa la moral.

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