domingo, 16 de septiembre de 2012

Hacia Iztacalco




En el transito escaso de las miradas que evitan encontrarse, será acaso porque irán tal vez a percibir una semejanza que los condene a la contemplación perpetua.
El fluir desinhibido del pensamiento no desemboca en un punto final(el de la perspectiva ultima de la mirada, lo que finalmente compartimos todos), asciende entre las comas, desarraiga la sintaxis del texto, la semántica del lenguaje mismo , avanza retrograda , contradictorio,  como devorando las palabras ya dichas, invierte los significados y las metáforas,  y recomienza en una inédita alegoría de las posibilidades perdías en el dialogo cotidiano, todas esas bibliotecas que se incendia por un imperturbable y perpetuo tiempo, tan volátil, debieran ceder a lo incierto, de ser rescritas en un escenario cualquiera por otro ser, pensandonos a todos y cada uno  con al menos  una mínima característica que nos relacione, ”no somos totalmente disjuntos”, es una forma axiomática imperativa, no reconocida acaso por ningún rigor lógico.   

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