es mi sombra diluida en el caminar, mis articulaciones, una
a una de mis palabras, las no dichas esta tarde, se anclan al arrepentimiento,
en alguna región quizá no descrita,
invisible-inseparable, constante muda, película que rodea mis huesos y me
detiene, rodea todo lo que artículo, este caminar, este pensar, estos
desesperados y polvorientos fracasos por extender las letras hasta decir otro
nombre, no el mismo, tan conocido, no la misma idea, no el impulso de toda
mañana, ni el tedio a la tarde, ya no tu imagen, sino otra que finalmente es la
misa arrepentida figuración, estancada en cada singulete de piel y entrañas,
hasta el perdido día en la terminal y los abandonados puentes, donde configuro
el encuentro con la memoria y sus paraderos.
La nublada hora en que parto del ahora
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