martes, 14 de junio de 2011

Hora exacta


Que desesperación es la afinidad acida de una emoción libre.

Cuanta claridad hay en una idea lejana y fija, indecible, inmarcesible.

Los vínculos son puentes que reafirman las distancias.

De ese modo nunca fue lo que fue, una palabra o una mirada, algo, solo espacio.

Ya tu concepto árido es mi muerte,

única certeza entre los hombres,

tu cabello tus miradas son de polvo,

frente a frente, no hay mascaras, solo indiferencia,

astillas homogéneas de dolor entre las llamas innumerables del movimiento,

tu dibujo; disolución en un escenario caótico.

te vi por primera vez en clase de literatura,

tu cabello oscuro como la noche que humilla mi pensamiento,

tu figura; exacta como la geometría pura del diamante que rasga los nervios que me atan a la vida,

ya tu mercurio circula por mis venas.

La claridad de tu mirada es una trampa ilógica de la pupila y su argumento de luz.

Toda la tarde llueves sobre mi cuerpo,

Vas como la nube por mi pensamiento,

Y por un instante eres todos los siglos

Eres todos los nombres en uno solo.

Más tarde cruzamos algunas palabras,

Una mirada desinteresada,

Más silencio que voz,

Y seguimos, pasan días, noches,

Años después te descubro en mi pensamiento,

Tu idea renace como una realidad indispensable,

Como el viento cantando en el incendio,

y yo te busco, busco sin encontrar,

Caigo con el instante, caigo a fondo,

Tu nombre es un abismo escarpado

donde la gravedad subvertida desemboca

El vértigo me lleva ciego de la mano

Caer en ti es regresar

Al primer día

A la primera noche ...

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