miércoles, 1 de agosto de 2012

Singularidad textual.

A instancia del universo la supresión de su  soledad con el lenguaje, nunca esperó enlosado por lo singular este encono imprevisto donde hierven los significados, la metáfora, las figuras descritas, todo hablista a penas desprovisto e impensado, los obreros fantasmas gramaticales, los muros, la tela de la figuración donde se hilvana con agudos conectivos la marea verbal y se articulan las primeras logicas ácidas, el lenguaje fundamento de sí mismo, la realidad ensimismada letratrasletra, en una danza cósmica de armónicos ritmos. Todo lo contrario, su ausencia, el silencio, la página en blanco, la falta de símbolos, la oscuridad; todo esto el anverso del lenguaje,  no su singularidad, solo todo lo que no es, ni describe; su misma completes. Ambos lenguaje y contralenguaje surgen y finalizan en la singularidad: el punto no descrito ni visto, el {     } antes de la realidad, los bordes del habla y el sentido, el contorno ultimo del lenguaje, hacia donde se dirigen  ésta y todas las palabras, y al mismo y otro tiempo de donde surgen. Singularidad desnuda; prisión y salida del lenguaje, su metáfora más exacta; la contradicción, pináculo y fundamento cíclico lineal, velero de la razón y la realidad, donde se despeñan una a una las letras de este párrafo inútilmente ancladas por un punto.

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