domingo, 22 de octubre de 2017

La búsqueda de una identidad fonológica.


Hasta que grado es posible el pensar y estructurar un lenguaje propio. Aunque se hable en el fondo de lo mismo, nadie puede evocar un discurso idéntico, y si bien es cierto que existe la coincidencia de ideas; el llegar a los mismo puntos o resultados, pero tambien es cierto que casi siempre el camino que lleva hasta esta convergencia es independiente y muy distinto en la mayoría de los casos, especialmente cuando se trata de un lenguaje tan dinámico y cargado de sentido como es el lenguaje natural, que frente a una aparente libre elección de las palabras y una relativa, natural e intuitiva forma en la construccion de las ideas propias de su lenguaje, constituye la tesis fundamental del pensamiento individual es decir de cada realidad discursiva, aqullea por la cual ingresamos en el mundo, hablamos de el, y ciertamente nos mostramos en cierta medida como somos interiormente.

Aquí también modelamos nuestra imagen del mundo, que estadísticamente siempre se parece mas o menos a la imagen que da el otro, de lo que suponemos es un mismo y único mundo, se parece tanto, en la medida que es difícil que cuando alguien nos presente su visión del mundo este nos pareca completamente ajeno. 

Esta imposibilidad de dos mundo ajenos, implicita en la comunicacion, no denota nunca una verdadera soincidencia entre el mundo real que describismos, sino una coincidencia entre los elemntos que usamos para describir. Es decir aunque estuvieramos hablando de dos cosas totamente disjuntas y ajenas, el lenguaje bien podria ser una hilo conductor entre elementos disjuntos, una masa que aglutina formas, hasta hacerlas encajar en su propio molde.